dilluns, 1 de febrer de 2010

Columna clitoriana

Pasión desenfrenada por una lucha especializada: crónica de 5 años de herstory

Hará unos 5 años, un grupo de personas construidas como mujeres nos empezamos a reunir de manera informal en la ciudad de Manresa. Fueron diversas las motivaciones que nos empujaron a encontrarnos y construir un espacio de reflexión, debate y acción entre mujeres. Algunas formábamos parte de colectivos políticos de diferentes tendencias pero sentíamos que las temáticas y luchas antipatriarcales adquirían un segundo plano en la agenda política de los proyectos de los que formábamos parte en aquellos momentos. Otras no participábamos de ningún colectivo en concreto, pero las preocupaciones entorno la construcción de género y el determinismo de la estructura antipatriarcal en nuestra cotidianidad, hicieron que las inquietudes nos llevaran a iniciar un recorrido común. En este sentido nuestra lucha empezó como una lucha transversal, al margen de una ideología dominante y concreta. Eso sí, para muchas, nos sirvió para politizarnos y des de este prisma ver la posibilidad de una lucha contra toda autoridad.
De esta manera con los años seguro que este proyecto nos ha vinculado a otros grupos e individualidades para el trabajo de una liberación global ya que en ningún caso trabajamos por una cuota de poder femenina ni para reivindicar un reforma para las mujeres, sino que tomamos posicionamientos para el derrumbamiento de las bases de este sistema, entre ellas el patriarcado.

Al principio nos encontrábamos aquí y allí, sin demasiados objetivos concretos, justo empezábamos a descubrir nuestras voces y a saber escuchar las de las otras, contemplando perplejas cuantos miedos, preocupaciones, inseguridades teníamos en común pero sobretodo cuanta energía, rabia, fuerza y ganas de cambiar nuestras vidas y enfrentarnos juntas a aquello que considerábamos que nos oprime y esclaviza.
Es así como empezamos a hacer charlas, fiestas para autogestionarnos y acción directa para visualizar responsabilidades. Durante un año y medio nos estuvimos reuniendo en el CSO Na Bastardes, que fue el primer centro social okupado de la ciudad de Manresa, del cual algunas de nosotras formábamos parte. Pero a finales del 2004 empezamos a hablar de la necesidad de un espacio propio donde poder construir entre mujeres. Lo valoramos como una posibilidad de empoderamiento y a la vez era una oportunidad para demostrarnos a nosotras mismas de lo que éramos capaces. Todo seguía la misma inercia, la búsqueda de una respuesta colectiva entre mujeres que fuera ya en su propia forma rupturista, así como en su contenido: creíamos y creemos que la razón de ser de la organización entre mujeres no responde a una segmentación de las luchas tal como tildan algunxs de contrarevolucinaria sinó a una estrategia que en su devenir ya se contrapone a todos esos roles que nos son dictados y que anda hacia anhelos de libertad colectivos basados en la afinidad.

A la hora de concretizar aquellas aspiraciones una de las herramientas que consideramos fue la ocupación. Así esta tenia que ser una cosa más, una vía para poder desarrollar aquél proyecto que tanto nos ilusionaba y que a la vez nos era difícil de definir. Pero nuestros deseos no tenían cabida en cuatro paredes y una asamblea. Era hora de pasar de las palabras a la acción, de las ideas a los hechos, de subir al tren de nuestros deseos para no quedarnos en la prisión de nuestros miedos.
Esta necesidad se dio en un contexto de brutal especulación inmobiliaria en la ciudad de Manresa y concretamente en el Barrio Antiguo, que es una zona donde nos movemos habitualmente. La práctica anticapitalista y la lucha feminista han sido siempre para nosotras un vínculo indisoluble, en el que una no tiene coherencia sin la otra. Es por eso que la destrucción de una tiene que ir acompañada de la destrucción de la otra. Tan importante es la teoría como lo es la práctica que le da vida. La situación geográfica de la Tremenda y por lo tanto el área de acción de la Columna Clitoriana responde a unas características concretas. Por esta sencilla razón una lucha contra toda relación de poder era necesaria. Se evidencia en nuestro entorno que nuestros posicionamientos tienen que confrontarse de este tan conocido feminismo de la igualdad abanderado por las políticas estatales. Precisamente este es un ejemplo mas de cómo la estructuración el poder tergiversa y apedaza la raíz de la violencia estructural que sufrimos en este sistema autoritario. Cual sería la realidad cotidiana de este futuro por el que luchamos es una respuesta en constante construcción sin conclusión. Ahora bien, la manera como construirnos y construir este proyecto ya comportaba una práctica revolucionaria en nuestra cotidianidad. Revolucionó nuestras vidas y politizó hasta la última acción y percepción diaria.
Fue un proceso colectivo que creó vínculos políticos que se materializaron esta vez en la ocupación antipatriarcal del Centro Social Okupado La Tremenda durante el mes de marzo del 2005. El proceso de ocupación ha representado una etapa muy importante para el colectivo, con consecuencias muy positivas pero también algunas de negativas. Ahora ya hace 3 años de aquella ocupación y hemos realizado una larga e intensa trayectoria. Podríamos dedicar páginas y páginas hablando de lo que ha significado tanto a nivel colectivo como individual un proceso así en una ciudad como Manresa, pero no pensamos que sea ni el momento ni el espacio. Lo que si que nos gustaría compartir, son algunos de los objetivos que nos hemos ido conformando y que nos hemos propuesto desafiar juntas. A nivel teórico, ninguna de nosotras teníamos un discurso bien delimitado, ni demasiadas referencias históricas claras. Aun y que la sospecha y la evidencia era real y palpable, hacía falta buscar las palabras, los discursos y las respuestas, por eso empezamos a hacer una mirada al pasado, para poder identificar las diversas olas feministas que han tenido voz a lo largo de la historia, a las “no fuentes”, ya que creemos que sin saber lo que nos ha precedido, difícilmente podemos llegar a entender nuestra posición actual así como los cambios que se han dado en las relaciones de poder y las estructuras de opresión patriarcales y capitalistas. Queremos así ir redebatiendo constantemente los discursos, adaptarnos a las nuevas circunstancias y necesidades propias, sin caer en dogmatismos ni discursos tautológicos y/o deconstructivistas de este postmodernismo que se extiende como un cáncer que potencia la ambigüedad y la despolitización.

Des de los inicios nos hemos centrado por necesidad en el proceso interno de deconstrucción de aquellos roles y estereotipos que a lo largo de nuestras vidas nos han marcado una dirección obligada, negándonos el poder de decisión propio sobre nuestros cuerpos y pensamientos y por descontado en las relaciones con las otras. Creemos necesario el cuestionarnos nuestros hábitos, actitudes, reacciones, sentimientos,… para así perdernos y encontrarnos de nuevo en un continuo de aprendizaje y nuevas experiencias.
Algunas de nosotras trabajamos paralelamente en grupos mixtos y en más o menos grado todas participamos de las luchas sociales generadas en el contexto de la ciudad y parte del territorio. A nuestro entender la importancia del feminismo que propugnamos recae en su carácter rupturista hacia nosotras mismas, al mismo entorno inmediato y lejano ya que conforma una práctica antiautoritaria real a aplicar transversalmente al resto de luchas que en una misma tendrían que conformar una liberación global. Conscientes de la importancia de no aislarnos en una burbuja, hemos buscado y continuamos buscando puentes y estrategias para priorizar y traspasar al resto de luchas la perspectiva de género. Acabar con la dominación y la explotación requiere abrir varios frentes y el ataque multilateral.
La actitud ante lo que nos rodea tiene que ser un reflejo de nuestra lucha. Por eso queremos huir de los discursos victimistas donde se nos sitúa a menudo y dejar atrás la guerra de sexos que falsamente se nos ha vendido como si fuera nuestra guerra. Tenemos muchas guerras que librar pero esta tenemos claro que no consiste en una simple rabieta entre géneros.

No somos victimas, ni tampoco inofensivas. Conocemos la rabia, el odio y la indignación. Sabemos que tenemos fuerza y medios para combatir. Lejos de la imagen del sexo débil y inseguro que tanto nos han intentado inculcar, crecemos, nos empoderamos y nos hacemos fuertes día a día, algunas veces juntas, otras solas, pero siempre conscientes de la importancia de creer en una misma.